Seguro me creen cuando les cuento que hoy he quedado flipado. Y no es para menos señores.
Doaa Aswd Dekhil agonizaba en el suelo mientras fue apedreada entre 8 ó 9 varones en presencia de cerca de 2000 mil personas, tan solo tenía 17 años cuando este grupete de sádicos desalmados (al parecer de su propia familia) la asesinaban a pedradas. 30 interminables minutos fueron necesarios para por fin acabar con su sufrimiento en una intensa y cruel lapidación que culmina de golpe. Si, con un bloque de hormigón estrellado contra la cabeza mientras realizaba su último intento de elevarse entre sangre y agonía.
Doaa se había enamorado, su amante era musulmán y la secta yazidí, a la que la joven pertenecía, se limitó a vengar esa ofensa según sus preceptos. Leo que a los yazidís se les conoce como adoradores del Diablo y que su credo, una mezcla de las tres religiones, prohíbe lavarse a los varones y leer y escribir a las mujeres.
No así el uso del teléfono móvil para grabar las imágenes en las que Doaa sufre tan crueldísimo martirio según la más rancia y abominable de las tradiciones. Se conoce que pese a su "indudable modernidad", Internet es para la satánica secta un medio acorde para difundir sus criminales procedimientos. Es toda una repugnante paradoja que quienes encajan bestialmente con lo medieval, no desistan del uso de la avanzada tecnología para revelar y magnificar su barbarie.
Para los adoradores de Satán, al que consideran el verdadero dominador del universo, también es pecado comer lechuga.
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